Mi primer día de vacaciones,
2 de noviembre... mi primer día menos de los 10 que tenemos disponibles para todo el año...
El día 31 sin perder ni una hora de nuestro tiempo libre, salimos a lo más lejano del mundo... no a lo más lejano desde aquí... Visitamos Tasmania, que por si alguien lo duda está SÍ, más lejos de aquí y de todo lo demás... si sigo le doy la vuelta...
En fin, que tras un mes de dormir en "Backpackers" compartiendo habitación con mis 3 inseparables compañeros, cuando por fín tenemos un techo propio, nos hemos ido de viaje a lo más lejos del mundo a compartir habitación con seis... porque la soledad se nos hacía muy dura ;-).

Bueno, finalmente llegamos al norte de Tasmania, dónde estar en noviembre en el hemisferio sur, no es sinónimo de estar en verano (temperatura máx. en los 5 días 13ºC) y descubrimos que hay lugares donde aunque el hombre haya llegado, la naturaleza sigo siendo la reina y señora...
Increíbles los paisajes, los animales... y la gente, que como ya he comentado en algún mail, en este lugar del mundo "devoluciona" en lugar de evolucionar...
Por primera vez en casi 1 mes tuve habitación y baño propios... no sé como no caí en sacarle una foto!!! Al día siguiente escursioncitas de 2 horas cada una por la madre naturaleza a descrubrir, que lo más raro del mundo natural no es una cabra montesa dando saltos ( y no m

e refiero a ninguno de vosotros, en particular, que sois especies aún más raras) si no a esos simpáticos "
wombats" que son como una mezcla entre oso y conejo, del tamaño de un perro medianito... o los "
Wallabies" especie de canguritos pequeños, que se te acercan y se dejan acariciar... lo que tiene la inocencia!!!! (yo que no toco un perro acariciando
kangaroos salvajes...).
Bueno después de esto 1000km conducidos en sentido contrario para llegar a pueblos donde a las 6 de la tarde no saben si la carretera sigue puesta o no, porque nadie la pisó núnca a horas tan intempestivas... Noche en el albergue de los abuelitos... que nos acogieron con todo el cariño del mundo en su casa convertida en albergue, con ducha en la puerta, para disfrutar del fresco del verano (6ºC) en el cuerpo.

Finalmente, "mobil home", bañito de valientes en el océano antártico (yo metí los pies y prometo que jamás me quite, ni tan siquiera la capa más superficial de mis múltiples jerseys..), porchecito mirando al mar, que olía a cieno
apestosillo, bueno, según mi compañero el valenciano, olía a casa, como la malvarrosa... yo no digo nada, pero echaba un tufillo a pescado descongelado... osea, salido de esas aguas...
Pues, poco más, una experiencia única, que culmino en habitación sobre la cocina con olor a fritanga de un albergue de la capital Tasmaniana. Descubrimiento del primer asentamiento inglés en la península del sur ( al estilo de alcatraz), dónde insisto no debieron de traer a los especímenes más sangrientos y violentos de las cárceles, sino a los más feos... y así les ha ido en la evolución... que los únicos que adelantan algo allí, son los hombres, que en su proceso evolutivo, ni nacen... para no verlas a ellas (80% de la pobl. femenina)...
Y para la vuelta, el intento fallido de dormir en el aeropuerto (que ya sabíamos cerraba) y para evitar cambiar la habitación de 4 por el habítaculo acogedor de un coche, que no queríamos alquilar exclusivamente para dormir (porque según mi compi (juanjo) de ahí a la indigencia ya no hay nada...) pues ruegos al señor guardia... que tras sentimiento de culpa nos ofreció el almacén policial....
Os pongo en escena, los cuatro españolitos sin hogar, con plumas incluído, en pleno verano, pidiendole un huequito para dormir, un trocito de suelo con techo... el hombre tras consultas varias nos ofreció el cuartel general de la policía aeroportuaria.... así que imaginad... los 4 extranjeros (que aqui debemos ser como rusos en España) montando al coche patrulla con maletas y todo, en plena noche tasmaniana mientras los lugareños, miraban con ojos de espanto, para bajar 50 m más allá e introducirnos en el almacén, donde otro rollizo y simpaticón guardia nos esperaba en la entrada...

Bueno pues habitación propia, con armarios incluídos (taquillas), baño propio (en-suite) y 2 bancos con 4 sillas adosadas uno enfrente del otro para, a menos de 10cm el uno del otro, apoyásemos respectivamente culito y pies... encantador. Cena de bienvenida de sandwiches y en mesas con "camino de mesa" (lo que viene siendo papel higiénico por encima de las piernas)... y las maletas vacías porque toda la ropa estaba puesta sobre nuestros cuerpos... a las 4 de la mañana en pie y de vuelta al trabajo sin pasar por casa y sin quitarme una sola capa de las 4 de ropa que llevaba encima...
El viaje inolvidable sin duda... los paísajes increíbles y sí, por si alguno lo duda, tengo agujetas de tanto reír en los abdominales y en el cuello... ;-))
En navidad compensaré visitando Bali...